¿Y QUIEN ES NUESTRO PROJIMO?
¿Y QUIEN ES NUESTRO PROJIMO?
Mediante la
historia del buen samaritano, Jesucristo
pintó un cuadro de sí mismo y de su misión.
Nuestro prójimo es toda persona que necesita nuestra ayuda.
Nuestro prójimo es
toda alma que está herida y magullada por el adversario.
Nuestro prójimo es todo aquel que pertenece a Dios.
No es fácil la misión que Jesucristo nos encomienda. Amar al prójimo requiere
de un desprendimiento de sí mismos, y dar al que carece. Y no se trata meramente en el aspecto monetario. Las carencias de nuestros hermanos pueden ser de diferentes índoles. Una persona enferma, puede necesitar una mano amiga que lo consuele y lo reconforte en su periodo de enfermedad. Una persona privada de su libertad, puede necesitar que alguien le de palabras de aliento en medio de la tempestad. Una persona que no tenga que comer, requerirá un plato de comida, dado con amor. Amar al prójimo es darse uno mismo, sin exigir devolución alguna. La recompensa viene de Dios, que ve bueno nuestros actos hacia los demás.
No es fácil la misión que Jesucristo nos encomienda. Amar al prójimo requiere
de un desprendimiento de sí mismos, y dar al que carece. Y no se trata meramente en el aspecto monetario. Las carencias de nuestros hermanos pueden ser de diferentes índoles. Una persona enferma, puede necesitar una mano amiga que lo consuele y lo reconforte en su periodo de enfermedad. Una persona privada de su libertad, puede necesitar que alguien le de palabras de aliento en medio de la tempestad. Una persona que no tenga que comer, requerirá un plato de comida, dado con amor. Amar al prójimo es darse uno mismo, sin exigir devolución alguna. La recompensa viene de Dios, que ve bueno nuestros actos hacia los demás.

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